El herrero, eje central de la vida rural, es también el alma del pueblo. En este taller, con su olor característico, el hierro se calienta hasta ponerse al rojo vivo sobre un lecho de carbón avivado por el fuelle. Ante nuestros ojos, transforma el hierro al son de los golpes de su martillo sobre el yunque. Corta, alarga y estira el material para fabricar herraduras o clavos. Este hombre de múltiples talentos se convierte entonces en herrero o clavero.

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